El celo en perras y gatas

Carlos Vidaller Santos Cuidado de la mascota, Cuidado del gato, Cuidado del perro, Curiosidades Deja un comentario

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Entre las etapas que más suele sorprender a los padres de mascotas primerizos está el primer celo de su perra o gata. No dejes que te tome desprevenido, hablemos de sus etapas, síntomas e indicios.

Qué es el celo en gatas y perras

El celo es el periodo en que nuestras mascotas se encuentran receptivas a la monta para la reproducción. Representa un proceso hormonal dominado por la progesterona y el estrógeno, que además de generar cambios en su cuerpo y comportamiento, altera a los machos que se encuentren en su zona, tanto física como psicológicamente.

Conocer en profundidad este proceso, sus fases y síntomas te ayudará tanto si deseas que tu amiga peluda tenga crías como si quieres evitarlas.

Debido a que el objetivo de este cambio es precisamente la reproducción, ella hará todo lo posible para conseguir un macho que la monte, y si tu mascota es un macho y hay una hembra en celo en la zona, él hará todo lo posible para encontrarla.

El primer celo en perras y gatas

En ambos casos, el primer celo ocurre cuando se alcanza la madurez sexual.

Pero la diferencia recae en que en las perras el primer celo varía según la raza o, más concretamente, el tamaño. Su madurez sexual va íntimamente ligada al desarrollo corporal y al peso adulto.

Por ello, razas pequeñas como las Teacup, Micro o Chihuahuas pueden alcanzarlo entre los 6 y 12 meses de vida, las medianas y grandes como las Pitbull Terrier y Cocker Spaniel entre los 7 y 13 meses, y las gigantes como las Fila Brasilero o San Bernardo entre los 16 y 24 meses de edad.

En el caso de las gatas, suele ser entre los primeros 6 y 9 meses de vida y después de superar los 2,5 kilogramos de peso. En ellas, las variaciones son producidas más por condiciones ambientales que de raza. La alimentación, el clima e incluso las horas de luz que reciba el animal influirán directamente en su ciclo reproductivo.

Aunque la posibilidad de un embarazo en el primer celo es totalmente factible en ambas especies, es muy poco recomendable, ya que su cuerpo está empezando a acostumbrarse a los cambios hormonales de esta etapa.

Un embarazo en el primer celo afectaría de por vida a nuestra mascota de forma física y psicológica, dejando secuelas y daños permanentes en su proceso, debido a que conlleva grandes modificaciones fisiológicas que su cuerpo no está preparado para recibir.

Lo ideal, tanto en perras como en gatas, es permitir que experimenten uno o dos celos antes de la primera monta para evitar este tipo de inconvenientes.

Duración del celo

En las perras dura alrededor de 3 semanas, en las que presenta distintas etapas de cambio.

–          La primera etapa o proestro dura de media 12 días y durante esta la hembra presenta la descarga vulvar hemorrágica y mayor receptividad y sociabilidad con los machos.

–          El estro suele durar alrededor de 9 días y es el punto en que la hembra acepta la monta.

–          El diestre ocurre cuando se produce una fecundación exitosa y la perra queda embarazada.

–          Y la anestis va desde el fin del embarazo hasta el siguiente proestro.

Si anotamos cuándo ocurrió el primer celo de nuestra perra, será fácil predecir el siguiente, ya que al ser mamíferos monoéstricos, presentan celos regulares una o dos veces al año. Incluso, razas como la Basenji presentan celos estacionarios comenzando su ciclo reproductivo cada otoño.

En caso de las gatitas la duración de este ciclo sí varía entre especies, por lo cual la cantidad de días a mencionar será una media.

–          Durante el proestro comienza el acercamiento con el sexo opuesto sin permitir que ocurra la monta. Aquí, nuestra gata comienza a generar maullidos más agudos que de costumbre y se produce el agrandamiento vulvar. Esta etapa dura entre uno y dos días.

–          En este punto muestran un comportamiento similar al anterior, pero con un mayor nivel de intensidad. Maullidos más fuertes y frecuentes y mayor afectividad hacia machos y nosotros mismos. Esto sucede debido a la urgencia para que ocurra el apareamiento. Esta etapa dura entre 4 y 6 días si ocurre el apareamiento y entre 10 y 14 días si no se produce.

Además, el comportamiento que presenta la felina en esta etapa y el aumento progresivo del mismo con el paso de los días es el que más suele asustar a los dueños primerizos.

–          El metaestro o la etapa de rechazo es cuando la gata comienza a presentar un comportamiento más agresivo y repelente hacia los machos mientras busca pasar desapercibida. Siendo la etapa más corta, el metaestro dura como mucho 24 horas.

–          Y finalmente el anestro es la etapa de descanso entre un periodo y otro. Su duración varía según factores ambientales, alimenticios y según la especie, y es el punto en que es posible la castración de la gata.

Debido a estas variaciones, conocer de antemano cuándo comienza el siguiente ciclo en las gatas es un poco complicado, por ello conocer a tu mascota y advertir comportamientos “inusuales” es sumamente importante.

Cómo estar preparado

Teniendo en cuenta la sintomatología, las perras muestran su ciclo reproductivo de manera física y las gatas de manera psicológica.

Sabiendo esto, al observar que tu mascota se encuentra en la etapa de celo es importante restringir un poco sus salidas al exterior.

A las perritas, sacarlas con correa y en horarios menos concurridos y quizás comprarles unas braguitas para esos días. A las gatitas, observarlas de cerca, ya que adquieren una tendencia escapista a la que no estamos acostumbrados. Y, en ambos casos, mantener la calma y contactar con nuestro veterinario de confianza.

¿Ya te enfrentaste al primer celo de tu mascota? Cuéntanos tu experiencia y déjanos tus consejos.

 

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