Las mascotas y el agua

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Llega el buen tiempo, el sol comienza a elevar las temperaturas, el suelo y el aire se calientan y todo lo que uno quiere es un chapuzón en agua fresca, ¿podrán acompañarte tus mascotas?

Igual que entre los humanos, en el reino animal hay amantes del agua y buenos o excelentes nadadores, pero también están quienes prefieren la seguridad y lo seco de la tierra firme.

Los perros y el agua

Cuando el perro entra en contacto con el agua comienza a nadar moviendo las extremidades inferiores para flotar y desplazarse mientras mantiene la cabeza fuera para respirar (el famoso estilo perrito). La cola, que es un apéndice de la columna compuesto de vértebras y músculos, les sirve como timón a la hora de nadar, especialmente si es fuerte, gruesa y con mucha flexibilidad para moverse sin problemas.

Sin embargo no todas las razas tienen las mismas características fisiológicas y, en algunos casos, esto hace que el agua signifique más un peligro que una diversión para ellas. Algunos motivos por los que ciertas razas pueden nadar bien son:

  • Las patas: las razas como el corgi y el basset hound tienen problemas a la hora de ‘patalear’ para desplazarse y mantenerse a flote, ya que sus patas cortas no resultan buenas aliadas.
  • El cuerpo: en el caso de las razas con cuerpos muy largos o muy cortos y cuellos cortos, el problema es mantener la cabeza a flote para poder respirar. Esto les sucede a perros como el bulldog, al pug, al shi tzu y al salchicha.
  • El pelo: a algunas razas como el chow chow, el pekinés y el cairn terrier les causa inconvenientes su pelaje, que en contacto con el agua se vuelve muy pesado y los hunde.
  • Los nervios: a pesar de su cuerpo corto y cuadrado, el maltés puede nadar distancias cortas, pero su carácter nervioso puede jugarle en contra y sufrir ataques de pánico.

Con las razas mencionadas debemos tener mucho cuidado y estar atentos si estamos cerca del agua o tenemos una piscina en casa.

Los gatos y el agua

A diferencia de los perros, la gran mayoría de los gatos prefiere mantenerse lejos del agua. Esto no quiere decir que no sepan nadar, de hecho, si no tienen otro remedio, se lanzarán al agua y nadarán. Esto se debe a diferentes motivos:

  • Herencia: los gatos salvajes, los antepasados de nuestras mascotas vivían en diferentes climas y zonas geográficas, sin embargo raramente elegían vivir y cazar cerca del agua.
  • Comida: en estado salvaje el gato obtiene su alimento de la caza de roedores y aves pequeños, raramente de peces de río y nunca de mar.
  • Fisiología: las razas europeas de gatos no tienen las patas palmeadas (parecidas a las de los patos), por lo que nadar no es lo que más fácil le resulte. Por otra parte, después de mojarse, el gato pasa un buen rato lamiéndose el pelaje para alisarlo. Si se mojara frecuentemente sería demasiado trabajo acicalarse.Ç
  • Psicología: el gato está ‘programado’ para hacer grandes esfuerzos de corta duración. Esto quiere decir que puede nadar algunos metros, pero en distancias más largas podría ahogarse.
  • Habilidades: el gato tiene la habilidad de cazar pequeños objetos y tirarlos sobre su hombro, como hacen los osos cuando pescan. Sin embargo esta habilidad está desarrollada de forma muy rudimentaria por lo que tampoco son grandes pescadores.

Existen algunas excepciones como el Gato Pescador, nativo de Asia, que vive en ríos, manglares, y arroyos y que por su hábitat está más acostumbrado a nadar. La Raza Rusa Peterbald, un gato pelado, tiene las patas palmeadas y preparadas para nadar. Finalmente, el Gato Van Turco no solo tiene las patas semipalmeadas, sino que disfruta de estar en el agua y pescar.

nadar

Cómo ayudar a tu mascota a nadar

Como ya te imaginarás, es más factible enseñarle a nadar a un perro que a un gato, aunque siempre habrá excepciones. Aquí te dejamos algunas cosas a tener en cuenta a la hora de acercar a tu mascota al agua para que la experiencia sea positiva y divertida para ambos:

  • Nunca arrojes a tu mascota al agua para que nade.
  • El acercamiento al agua debe ser paulatino. Siéntate al borde del agua con tu mascota y moja sus patas, si ves que le gusta, moja un poco su barriga y así ve avanzando de a poco y respetando sus tiempos.
  • Siempre comienza en agua poco profunda. La bañera o una pileta de plástico para niños también es buena idea.
  • Si ves que le cuesta, puedes ayudarle con un chaleco flotador. Con el chaleco salvavidas de Trixie podrás adiestrar a tu perro o jugar con él en el agua de una manera más segura.
  • Sostenlo de la cintura para darle libertad de movimiento y asegúrate de que use las 4 patas.
  • Nunca lo dejes solo.
  • Respeta sus gustos, sus posibilidades y sus tiempos. Aliméntalo y felicítalo por sus logros y no le exijas resultados inmediatos. Si ese no es el momento para nadar, deja que pase un tiempo y prueba de nuevo. Recuerda que ninguna experiencia debería ser traumática.

     

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