San Juan, cómo evitar la fobia a los petardos

Alba Adiestramiento Canino, Cuidado de la mascota Deja un comentario

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La mayoría de los perros no están habituados a los petardos y cuando se acercan fechas como San Juan, los peludos sufren picos de ansiedad que a menudo son la causa de muchas ‘fugas’ y perros perdidos. Hoy te damos algunos consejos para evitar esta clase de incidentes y relajar a tu mascota.

 

Son muchas las familias que optan por hacer una escapadita lejos cuando se acerca San Juan. Rodearse de naturaleza puede ser una bonita opción en estas fechas pero debemos ser conscientes de que un problema como el miedo a estímulos sonoros fuertes se tiene que trabajar en estas ocasiones. Debemos aportar seguridad a nuestro perro en todas las situaciones que pueden acontecer.

Un perro más estimulado mentalmente es más seguro de sí mismo e interactúa mejor con su entorno. El trabajo de prevención ha de realizarse varios meses antes de una fecha como esta. Si aún no lo has hecho, deberás vigilar las fugas, prestar mucha atención durante este San Juan y empezar a pensar en el trabajo que deberéis hacer para el próximo año.

No es recomendable administrar fármacos y menos aún si nunca antes lo has hecho, la sensación extraña que le producen al perro puede provocarle mayor ansiedad y además cabe la posibilidad de que relacione este estado con los petardos, con lo que aumentaremos la sensación de inseguridad al oírlos.

 

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Algunos de los consejos que puedes seguir para que tu mascota esté tranquila y relajada son los siguientes:

 

1.Prepara tu casa o el espacio donde vive el perro de manera que tenga nuevos elementos con los que interaccionar día a día, siendo más curioso y fortaleciendo su desarrollo emocional, ayudará en gran medida a desensibilizarlo ante los petardos. Esto puede realizarse con juguetes tipo Kong juegos de inteligencia pero también con olores nuevos, sonidos nuevos y rutinas diarias que disfrute. El primer paso será encontrar una actividad o deporte que le guste mucho, enriquecer su ambiente y crear una rutina diaria que os ayude a crear un vínculo más fuerte. En casa debemos continuar con un trabajo en positivo relacionado con cualquier cosa que podamos practicar en nuestro salón y que motive al perro como ejercicios de olfato, de obediencia, habilidades, etc…

2. Ofrecerle un espacio de confort y de seguridad que bien podría ser a nuestro lado en el sofá o bien en su cama o transportín para que en el caso de sufrir una situación de estrés o ansiedad se dirija a su zona de confort que previamente hemos tenido que condicionar de forma positiva dándole todas las ventajas y privilegios en ese espacio.

3.Después de un tiempo con estas pautas empezaremos con un proceso de desensibilización progresiva con sonidos lejanos de petardos grabados (en el móvil por ejemplo) mientras realizamos ejercicios simples que obtengan grandes refuerzos ( ofreciéndole comida u objetos que le gusten mucho).

 

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Encontrar al menos 5 reforzadores y jerarquizarlos nos ayudará a saber con qué reforzar dependiendo de la dificultad del ejercicio, cuanto más difícil sea el ejercicio mayor será el premio, (valor diferencial del reforzador) teniendo en cuenta que el premio más grande sólo estará disponible en las situaciones más complejas para él.

Cada semana que realicemos los ejercicios aproximaremos un poco más el sonido sin llegar nunca a provocarle una situación demasiado incómoda y permitiéndole ir a su zona de confort cuando él lo desee o incluso finalizando el ejercicio.

 También utilizaremos la técnica del contracondicionamiento situando el mismo sonido grabado cerca del perro mientras coma su ración diaria, intentando que la mayor atención esté focalizada en la comida pero percibiendo también el estímulo sonoro. En un tiempo empezaremos con petardos de muy baja intensidad y a distancia ayudándonos de un amigo que los encienda en el momento en el que el perro esté realizando los ejercicios que más le gusten, procurando que continúe su motivación en las actividades que ejecutamos.

Si el perro aún muestra demasiada ansiedad volveremos al paso anterior durante un período no menor a 2 semanas dejándole reposar en su zona de confort cuando lo necesite. Iremos aproximando el estímulo a medida que logremos progresos y el perro se sienta cómodo variando el tipo de estímulo y la intensidad.

 

Sobre todo, no debemos castigar a nuestro perro en estas situaciones y nos tenemos que ofrecer siempre como una figura de seguridad y refugio.  Cariño, paciencia y formación son la mejor combinación para crear un vínculo fuerte y resistente a todas las malas experiencias.

 

dog moments

 Redactado por:

Albert Ayala A

 

Educador Canino, experto en TAA y habilidades caninas.

www.alperroverde.es

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